Una guía para padres primerizos

Ha pasado por el embarazo, el parto y el alumbramiento, y ahora está lista para volver a casa y comenzar la vida con su bebé. Una vez en casa, sin embargo, ¡puede sentir que no tiene ni idea de lo que está haciendo!

Estos consejos pueden ayudar incluso a los padres primerizos más nerviosos a sentirse confiados en el cuidado de un recién nacido en un abrir y cerrar de ojos.

Cómo obtener ayuda después del parto

Considere la posibilidad de obtener ayuda durante este tiempo, que puede ser muy agitado y abrumador. Mientras esté en el hospital, hable con los expertos a su alrededor. Muchos hospitales tienen especialistas en alimentación o consultores de lactancia que pueden ayudarle a empezar a amamantar o a alimentar con biberón. Las enfermeras también son un gran recurso para mostrarle cómo sostener, eructar, cambiar y cuidar a su bebé.

Para obtener ayuda en el hogar, es posible que desee contratar a una enfermera de bebés, a una doula de posparto o a una adolescente responsable del vecindario para que la ayude durante un corto período de tiempo después del parto. Su médico o el hospital pueden ayudarle a encontrar información acerca de la ayuda en el hogar, y puede hacer una remisión a agencias de atención médica domiciliaria.

Los familiares y amigos a menudo también quieren ayudar. Incluso si usted no está de acuerdo en ciertas cosas, no descarte su experiencia. Pero si no le apetece tener invitados o tiene otras preocupaciones, no se sienta culpable de poner restricciones a las visitas.

Manejando a un Recién Nacido

Si no ha pasado mucho tiempo con los recién nacidos, su fragilidad puede ser intimidante. He aquí algunos datos básicos para recordar:

Lávese las manos (o use un desinfectante de manos) antes de manipular a su bebé. Los recién nacidos aún no tienen un sistema inmunológico fuerte, por lo que están en riesgo de infección. Asegúrese de que todos los que manipulan a su bebé tengan las manos limpias.
Apoye la cabeza y el cuello de su bebé. Acune la cabeza cuando lleve a su bebé y sosténgala cuando lo lleve en posición vertical o cuando lo acueste.
Nunca sacuda a su recién nacido, ya sea en el juego o en la frustración. Los temblores pueden causar sangrado en el cerebro e incluso la muerte. Si necesita despertar a su bebé, no lo haga sacudiéndolo, sino haciéndole cosquillas en los pies o soplando suavemente en una mejilla.
Asegúrese de que su bebé esté bien sujeto a la mochila porta bebé, a la silla de paseo o al asiento del coche. Limite cualquier actividad que pueda ser demasiado brusca o ruidosa.
Recuerde que su recién nacido no está listo para el juego brusco, como ser sacudido en la rodilla o lanzado al aire.

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