Experiencias de efectos no deseados de la anticoncepción hormonal

Un estudio de mujeres que experimentaron una enfermedad mental a causa de un anticonceptivo hormonal indica que valoran más su bienestar mental que una vida sexual satisfactoria. Sus experiencias pueden influir en su elección de la anticoncepción. Este es uno de los cuatro temas que los investigadores han identificado en las entrevistas con 24 mujeres que experimentan los efectos negativos de algunos anticonceptivos hormonales. El estudio, de la Universidad de Linköping en Suecia, ha sido publicado en el European Journal of Contraception and Reproductive Health Care.

La ginecóloga Agota Malmborg a menudo ve a mujeres que experimentan efectos negativos en el deseo sexual o la salud mental a causa de métodos anticonceptivos hormonales, como la píldora, el parche y el anillo. Anteriormente se han examinado cuestiones relativas a los efectos sexuales no deseados, pero no se ha establecido si la función sexual femenina está directamente relacionada con las hormonas utilizadas en los anticonceptivos, ni cómo debe formularse el asesoramiento para las mujeres que experimentan efectos no deseados.

En el presente estudio, publicado recientemente en el European Journal of Contraception and Reproductive Health Care, Agota Malmborg y sus colegas han examinado a fondo la importancia de los problemas para las mujeres y su elección de un método anticonceptivo. Los investigadores realizaron amplias entrevistas con 24 mujeres que habían descrito en un cuestionario anterior que experimentaban una reducción del deseo sexual cuando utilizaban anticonceptivos hormonales. Se identificaron cuatro temas.

Las mujeres que experimentaron un efecto negativo en el estado de ánimo por la anticoncepción hormonal describieron esto como una experiencia importante que fue más significativa que cualquier efecto negativo en su deseo sexual. Las mujeres que habían experimentado un empeoramiento de su salud mental se mostraron reacias a probar la anticoncepción hormonal de nuevo.

La mayoría de las mujeres dijeron que se necesitaba tiempo y experiencia, no sólo del uso de hormonas sino también del ciclo natural de la menstruación y su variación, para que pudieran comprender mejor las interacciones del cuerpo entre las hormonas, la función sexual y el estado mental.

Otro tema que los investigadores identificaron se refería a algunas mujeres que experimentaron que la anticoncepción hormonal afectaba a su función sexual. Esas mujeres describieron cómo su cuerpo y su zona genital no respondían a los estímulos, como las caricias, las acciones sugestivas de otra persona y los pensamientos. Aunque las mujeres estaban preparadas para la actividad sexual, su cuerpo se sentía inaccesible, lo que a su vez reducía su deseo sexual.

“Esta fue una nueva percepción para nosotros – que el deseo sexual comienza no sólo en la cabeza o como respuesta a, por ejemplo, caricias. También es necesario que las condiciones en el área genital sean beneficiosas. Algunas mujeres describieron cómo el área genital se hinchó más y las secreciones mucosas se volvieron más fluidas cuando ocurrió la ovulación, y lo experimentaron como algo positivo para su deseo sexual. Estas mujeres sintieron que perdieron esta capacidad al usar la anticoncepción hormonal”, dice Agota Malmborg. Es ginecóloga en Kvinnokliniken Ryhov en Jönköping y defendió su tesis doctoral en la Universidad de Linköping en diciembre de 2019.

El estudio también dejó claro que un asesor, que suele ser una partera, desempeña un papel importante y puede marcar una gran diferencia en la forma en que las mujeres experimentan estos efectos. Un asesor puede acelerar el proceso de que una mujer llegue a comprender qué método anticonceptivo es el más adecuado, y puede facilitar su elección de método. Por el contrario, las sesiones de asesoramiento menos satisfactorias pueden retrasar la comprensión.

“Es extremadamente importante hacer un seguimiento de si una mujer está satisfecha con el método elegido. Esto es particularmente importante para las mujeres jóvenes, que se encuentran en el inicio de su vida sexual, y que aún no han adquirido experiencia sobre cómo pueden variar sus propias hormonas, el deseo sexual y la salud mental”, dice Agota Malmborg.

Ella cree que la investigación futura en este campo debería centrarse en las mujeres que experimentan los efectos negativos de la anticoncepción hormonal. ¿Es posible, por ejemplo, predecir qué mujeres corren un mayor riesgo de verse afectadas?

“Debemos seguir trabajando en qué recomendaciones sobre anticoncepción debería dar el sistema sanitario al subgrupo relativamente pequeño de mujeres que experimentan efectos no deseados de la anticoncepción hormonal. Esto también debería ser una señal para que los investigadores continúen desarrollando nuevos métodos anticonceptivos, tanto con como sin hormonas, de manera que se disponga de una gama más amplia. Así pues, esperamos que más mujeres, y de hecho más hombres, puedan encontrar un método adecuado para ellos”, dice Agota Malmborg.

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