Razones, (o excusas) para que tu hijo duerma a tu lado

Parents and two children sleeping in bed — Image by © Grace/zefa/Corbis

Hasta hace muy poco tiempo, la mayoría de los médicos, parteras, e incluso familiares cercanos con “más experiencia” en el tema, recomendaban a los padres primerizos, dejar dormir al bebé en un espacio separado a ellos, e incluso fuera de su cuarto, esto bajo la idea de generarles independencia y un hábito de sueño regular.

Sinceramente, creo que a pocos les habrá dado resultado cada noche y es que intentar dormir teniendo que levantarse a cada llanto y toma resulta por menos complicado. Pero para los padres primerizos, han llegado recientes y buenas noticias. Y es que estudios actuales, han arrojado nuevas evidencias reveladoras, respecto a la cantidad de beneficios que genera el dormir con el bebé en la mismas cama.

En muchos países y sociedades se le conoce como colecho, y se recomienda por lo menos en el primer año de vida, aunque puede extenderse un poco más según lo consideren conveniente o no los padres, y pese a que se trata de una decisión enteramente familiar, lo cierto es que son muchas las ventajas que ofrece en contraposición con el método de descanso tradicional.

Favorece la lactancia materna nocturna

Para las madres, resultan aún más agotadoras las horas nocturnas, pues tendrían que levantarse para amamantar al bebé cada vez que así lo requiera. En cambio, con el colecho, esta molestia quedaría resuelta, pues no tendría que movilizarse fuera de la cama, asegurando un sueño más reparador. Además los bebés, por lo general gozan de mayor salud y peso estable ¿consecuencia directa? Seguramente, pero nada negativa.

Y es muy interesante lo que sucede con el colecho, pues al permitir la succión a demanda de la leche materna, se estimula su producción, asegurando además la creación de resistencias del bebé ante numerosas enfermedades. A si mismo, contrario a lo que algunas personas pudiesen pensar, la lactancia nocturna no es capricho del recién nacido, sino que es muy necesaria para la producción de sus deposiciones y evitar la hipoglucemia nocturna.

Regula la temperatura corporal del bebé

Para muchos, es ampliamente conocido que el recién nacido debe mantenerse abrigado, si bien no en calor excesivo, pero si asegurar una temperatura tibia, puesto que acaban de ser expuestos al clima ajeno fuera del útero, que le permitía su termorregulación. Pues bien, el dormir en el lecho de los padres, ofrece la posibilidad de garantizar esta condición. Además, que se puede estar más vigilante respecto a objetos extraños que puedan obstaculizar su respiración.

Otorga confianza al bebé

Los lactantes, poseen una señal que los alerta de forma biológica cuando duermen solos, y los hace despertarse con más frecuencia durante las noches, buscando así el abrigo y protección de las personas con las cuales se siente seguro: sus padres. En este sentido, cuando se practica el colecho, el niño puede fortalecer la seguridad y confianza en sus padres, con lo cual además, llorara menos.

Sueño regular y reparador no sólo del bebé sino de los padres

Como comentaba en líneas anteriores, al dormir con sus padres, el bebé se despierta menos, casi no llora y los padres no tienen que turnarse para atravesar toda la habitación o incluso pasillo para llegar hasta el lugar donde duerme el bebé. Con lo cual descansan más y amanecen de mejor humor y con más energía. Así mismo, se ha comprobado que escuchar la respiración profunda e incluso los latidos del corazón de la madre, funciona como una melodía rítmica para el recién nacido, con lo cual su sueño se hace más regular.

Algunos datos que ayudaran a prevenir la muerte súbita del lactante

En los adultos y deportistas, se presenta las llamadas muertes súbitas, por afecciones o enfermedades previas que se padecen, siendo la más frecuente y común la anomalía en el corazón y sus arritmias cardiacas. Y en los recién nacidos, también existe una patología conocida como muerte súbita del lactante, o también como muerte en la Cuna, no obstante, nada tiene en común salvo el nombre, con la que ocurre en adultos.

Y es que la muerte súbita del lactante, ocurre en niños recién nacidos, o en sus primeros meses de vida únicamente, pese a estar completamente sanos  tanto externa como internamente, en donde sus órganos, incluido el corazón, se encuentran  en prefecto estado y funcionamiento. Entonces ¿cuál es la causa de su ocurrencia?

A nivel médico, sigue siendo un enigma las causas que originan esta muerte en recién nacidos, sólo se sabe que sucede mientras los niños duermen durante las horas nocturnas, y simplemente dejan de respirar. Aunque suele resultar muy alarmante este fenómeno clínico, se debe saber que su ocurrencia se ubica en una media de 1 por cada 2000 bebés.

Por supuesto, que la sola probabilidad de su ocurrencia, crea una alarma en los padres de recién nacidos y lactantes y el desconocimiento de las causas que le originan se pueden convertir en un detonante de angustia, y en largas horas de desvelos.

Por ello, en esta ocasión, queremos traer información valiosa y útil que no sólo genere tranquilidad a los ya de por si preocupados padres, sino que también permita prevenir y reducir las estadísticas de recién nacidos víctimas de la muerte súbita. En este sentido, veamos algunos datos interesantes a tomar en cuenta.

Características físicas y orgánicas del recién nacido

Los bebés, victimas del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL), por lo general son niños bien cuidados,   sin evidencias de padecer enfermedades previas, y es mayor el riesgo en niños varones, en aquellos bajos de peso al nacer, prematuros, los originarios de familias que ya poseen antecedentes de este tipo de muerte y los hijos de madres adictas.

Así mismo, aquellos bebes nacidos gemelos, y los que se encuentran entre los primeros 12 meses de edad, son los más expuestos. Ahora bien, no se debe crear temores infundados respecto a la probabilidad de la ocurrencia de la Muerte Súbita, basta con estar alerta a las horas de sueño del bebé y tomar algunas otras consideraciones.

Es necesario destacar, que los niños que vomitan o tosen mucho, tienen catarro o han sido recientemente vacunos, no los hace más vulnerables a ser víctimas de dicho síndrome.

Entorno ambiental y del área de sueño

La recurrencia del SMSL, se intensifica en los meses invernales, o cuando las temperaturas bajan, siendo su recurrencia mayor en los países occidentales. Por lo general se presenta en niños que duermen en cuartos separados de sus padres, en cunas, con exceso de cubiertas de ropas o sabanas y más recientemente se han visto casos, ocurridos en las sillas para coches.

Cuidados preventivos básicos que deben ser tomados en cuenta

  • Evitar colocar al bebé en posiciones para dormir boca abajo.
  • en el entorno del bebé, especialmente el de limpiadores y tabaco.
  • Procura que por lo menos en el primer año, duerma a tu lado.
  • No lo dejes dormir en la silla de autos ni en el sofá.
  • No lo sobreexpongas al calor, aleja mantas y peluches de su área de sueño.
  • La lactancia materna, reduce hasta en un 80% el riesgo de muerte súbita en el lactante.

Las cuatro dudas que aterran a los padres primerizos

La llegada de un bebé a la familia, suele ser motivo de alegría y grandes ilusiones, no sólo para los padres, sino para el resto de sus integrantes. No obstante, también genera muchas dudas y temores. No solamente, por lo referente al proceso de adaptación, sino principalmente por los cuidados y atenciones que requiere un recién nacido.

Para los nuevos padres, existen muchas dudas que les quitan el sueño, y por ello tratando de brindarles un poco de paz a sus noches de desvelo, en este post queremos darle respuesta a las cuatro preguntas o dudas más comunes entre los padres primerizos.

¿Es normal que se le descame la piel al bebé?

La ocurrencia de este evento es absolutamente normal en los recién nacidos. Y es que luego de pasar tantos meses en el ambiente del útero, lleno de líquido amniótico, al nacer la piel comienza a adaptarse al ambiente externo y al secarse empieza a descamarse, especialmente en manos, pies y cabeza. Posiblemente, el fino cabello además del vello corporal fino que lo recubre, empiece a caerse también.

Si se le pasa la hora de alimentarlo por dormir ¿lo despierto?

Las abuelas, tienen un dicho muy común y es que “el sueño alimenta”. Y efectivamente, la gran mayoría de las veces es así. Ciertamente, un recién nacido en casa, convierte la vida de los padres primerizos, en deliciosamente caótica. A tal punto, que si bien se desea alargar las horas nocturnas en las cuales no se despiertan para comer, también extrañan o ven con recelo la cantidad de horas de sueño durante el día, que puede aprovechar el bebé.

Pero esto, no debe ser mayor motivo de alarma, pues los recién nacidos, poseen su reloj interno altamente organizado (aunque para los adultos no parezca así), y si bien no sigue un patrón definido en horas, se despertaran al sentir hambre. Esto suele variar entre cada hora y cada cuatro horas de intervalo.

En niños sanos pues, no se hace necesario despertarlos, sino más bien adaptarse a su ritmo de alimentación. Un poco más de atención, debe colocarse en bebés prematuros, o aquellos nacidos con problemas de salud, especialmente bajos de peso o con hipoglucemia, y si no se despiertan al tiempo de la toma, conviene despertarles. Aunque seguramente, en pocos días también crearan su propio ritmo para alimentarse.

Y si no eructa luego de alimentarse ¿qué hago?

El que todos los recién nacidos, luego de ser alimentados obligatoriamente eructan, es un mito ampliamente extendido. Lo que se debe saber es que algunos bebés no eructan, otros los hacen en ocasiones, y otras veces no. Lo importante en todo caso, es promover la expulsión de posibles gases de su sistema digestivo, para ello, conviene colocar al bebé boca abajo en tus piernas o sobre tu hombro y darle pequeñas palmaditas ascendentes, en la espalda. Sin mecerlo para evitar expulsión de leche. Si se queda dormido es recomendable no insistir demasiado en hacerlos eructar.

¿Cómo deben ser las deposiciones iniciales del bebé?

Las primeras deposiciones del recién nacido se conocen como meconio, y seguramente alarmaran a más de un padre primerizo en la materia, debido a su característico color oscuro. Esto sólo es temporal, mientras su sistema digestivo empieza a limpiarse y ajustarse a la nueva alimentación. Con la leche materna, en poco tiempo las deposiciones serán amarillas más bien amostazadas, y de consistencia casi liquida, que a veces se confunde con diarrea, pero es muy normal.